¿Por qué no quedamos (ultra) contentos el domingo? Por Joaquín Lavín

La “derecha” obtuvo el mejor resultado presidencial de su historia y probablemente su candidato presidencial “arrasará” (tipo 60%) en la segunda vuelta. Sin embargo, hay sentimientos encontrados. Aquí están las razones para estar preocupados, y también para estar optimistas.


1. Se corrió la frontera: Independientemente del sentimiento personal de los que votamos por un(a) candidato(a) que no pasó a la segunda vuelta, es evidente que la “derecha” obtuvo un resultado espectacular en la elección del domingo. Sus tres candidatos sumaron 50,3% de los votos. Pero además hay una diferencia grande con porcentajes similares obtenidos en la primera vuelta del 99 y del 2005.

  • Ahora hay mucho donde crecer, porque lo más probable es que al menos la mitad de los votantes de Franco Parisi se sientan más cerca de Kast que de Jara, especialmente en temas como seguridad, migración y crecimiento económico. Esto significa que Kast será elegido con alrededor del 60% de los votos, manteniéndose el alineamiento que viene dándose desde el 62/38 en el plebiscito del rechazo.

2. La marraqueta fue más crujiente, pero…: El lunes, ya luego de analizar más las cosas, el “sabor” de la victoria empezó a ser matizado por dos razones. La primera: tener la mayoría en el Congreso, como se preveía, habría sido extraordinario y un alivio para el futuro gobierno. Sin embargo, quedó la sensación de que nos “farreamos” esa posibilidad. Estamos muy cerca, pero con 76 diputados siempre habrá que negociar para tener la mayoría. Y lo mismo pasa en el Senado, donde incluso hay un leve retroceso respecto a la situación actual.

  • Las listas separadas pueden haber sumado en algunas partes, pero definitivamente en Atacama y en Aysén (regiones binominales en que debió hacerse el esfuerzo por apoyar una lista única) nos hicieron perder dos senadores.

3. ¿Cómo parar el “péndulo”?: Y la segunda razón, ya más de fondo, es que para “enderezar” Chile se necesitan más de 4 años. Lo que necesitamos es un Aylwin/Frei/Lagos, es decir, un período de dos o tres gobiernos que le den estabilidad al país. Lo primero es restablecer el orden, la seguridad, y luego sentar las bases para un crecimiento económico de largo plazo, que le llegue a la gente, y que nos haga salir de esta verdadera telaraña, que los economistas llamamos “trampa de los países de ingreso medio”, en que ya llevamos más de 10 años. Todo esto requiere mucho trabajo, y también un tiempo largo de estabilidad.

  • Por tanto, el gran desafío político será parar el “péndulo” que nos llevó a este circuito Bachelet-Piñera-Bachelet-Piñera-Boric-Kast. Un “péndulo” que ha girado cada vez más rápido y que ahora necesitamos parar.
  • El escenario político tiene hoy un nuevo actor que hace más compleja la situación: el PDG y Franco Parisi representan un nuevo centro (ni facho ni comunacho), que querrán esperar que el péndulo pase por ellos primero, antes que volver directamente de derecha a izquierda. En todo caso, esta historia todavía no está escrita y dependerá mucho de cómo lo haga el próximo gobierno.

4. ¿Cuál es la “receta” del éxito?: En realidad, es imposible predecir el futuro. Lo sabemos muy bien. Hace 4 años nadie imaginaba lo que está pasando hoy. Pero creo que hay dos cosas muy importantes:

  • El gobierno tiene que hacerlo muy bien desde el día 1. La luna de miel es cada vez más corta y esta no será la excepción. Kast tiene la decisión y también tiene los equipos. Mejorar la “sensación de seguridad” que hace que los chilenos hoy vivan con miedo tiene que ser la gran prioridad. Ahí se jugará gran parte del partido, especialmente los primeros meses.
  • Es necesario formar una coalición política (con diferentes sensibilidades en su interior) que le de soporte al gobierno, lo más amplia posible. Amplia en el sentido de los equipos de trabajo, y amplia también en el apoyo en el Congreso.
  • El desafío es grande, pero hay viento a favor. Nunca un presidente en la historia de Chile va a haber sido elegido con más votos que ahora.
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