Según Wang, “la competencia que definirá a la élite del siglo XXI será entre una élite de ingenieros, destacando en la producción, frente a una élite de abogados, destacando en la obstrucción”. Más allá de la caricatura, la pregunta es: ¿cómo estamos por casa?
1. Vertiginoso: polémica ha causado el libro Breakneck: China’s Quest to Engineer the Future (2025), de Dan Wang. Breakneck, que podría traducirse como “vertiginoso”, ofrece una comparación potente y polémica: China es un país de ingenieros, mientras que Estados Unidos es un país de abogados.
- Esta diferencia en la formación de sus élites y en la mentalidad que guía sus decisiones explica por qué China puede construir trenes de alta velocidad, represas o nuevas ciudades en tiempo récord, mientras que Estados Unidos queda atrapado en interminables litigios y procesos regulatorios.
2. ¿Quién es Dan Wang?: se trata de un analista canadiense especializado en China, reconocido internacionalmente por sus informes anuales sobre tecnología y política industrial. Estudió Economía y Filosofía en la Universidad de Rochester y trabajó en la firma de investigación económica Gavekal Dragonomics. Vivió en Beijing, Shanghai y Hong Kong entre 2017 y 2023, lo que le permitió observar de primera mano el desarrollo tecnológico y productivo chino.
3. Un Politburó de ingenieros: según Wang, en China la ingeniería no es solo una profesión: es un paradigma de gobierno. Desde Deng Xiaoping, que tras la Revolución Cultural promovió a ingenieros a las más altas esferas del poder, la élite política ha estado dominada por técnicos y especialistas en grandes obras.
- En 2002, los nueve miembros del Comité Permanente del Politburó eran ingenieros. Hu Jintao había estudiado hidráulica; otros provenían de institutos de hierro y acero o de fábricas de maquinaria pesada. Xi Jinping, formado en ingeniería química en Tsinghua, consolidó la tendencia en su tercer mandato al llenar el Politburó de figuras provenientes de la industria aeroespacial y militar.
4. “Estado ingenieril”: el resultado es un Estado ingenieril obsesionado con construir carreteras, puentes, represas, centrales eléctricas, ciudades enteras. Wang resume señalando que: “China es un Estado ingenieril, que construye en grande y a velocidad vertiginosa, en contraste con la sociedad de abogados de Estados Unidos, que bloquea todo lo que puede, tanto lo bueno como lo malo”.
5. ¿País de abogados?: el libro plantea que Estados Unidos siguió un camino distinto. Sus élites políticas y económicas han estado dominadas por abogados. Cinco de los últimos diez presidentes pasaron por la escuela de derecho, y la mitad del Congreso tiene títulos jurídicos. Entre 1984 y 2020, todos los candidatos a presidente y a vicepresidente del Partido Demócrata fueron abogados, y lo mismo ocurrió con buena parte de los republicanos.
- Este sesgo explica la fuerza de las instituciones legales estadounidenses: un sistema que protege derechos individuales, favorece la deliberación y garantiza el Estado de derecho. Pero que, como contrapartida, también genera rigideces: los proyectos estratégicos se paralizan en juicios, recursos judiciales y largas tramitaciones. Wang lo resume así: “la competencia que definirá a la élite del siglo XXI: una élite de ingenieros, destacando en la producción, frente a una élite de abogados, destacando en la obstrucción”.
6. California versus Beijing-Shanghai: la comparación más ilustrativa es la del tren de alta velocidad. En 2008, California y China lanzaron proyectos similares: una línea entre San Francisco y Los Ángeles, y otra entre Beijing y Shanghai. Mientras los chinos inauguraron su tren en 2011, con un costo de US$33.000 millones, California, diecisiete años después, apenas ha construido un tramo, con un costo estimado de US$128.000 millones y un inicio parcial previsto recién para 2030–2033.
7. Dos Modelos en Tensión: China avanza con rapidez, priorizando la ejecución por sobre la deliberación, con un Estado que diseña y dirige proyectos de escala monumental. El costo es alto: sacrificio de derechos individuales, control social estricto y riesgos derivados de decisiones unilaterales. Estados Unidos, en cambio, privilegia la estabilidad institucional y la defensa de derechos, pero a costa de la eficiencia: la infraestructura se estanca, los proyectos se encarecen y la capacidad de ejecución se deteriora.
8. Y Chile, ¿Qué Somos?: Breakneck muestra que no se trata solo de comparar dos países, sino de entender dos mentalidades. Y más allá de la caricatura, vale la pena preguntarse cómo estamos por casa. En el caso de Chile, lamentablemente hemos caído en el modelo de la “obstrucción”. Más allá de si somos un país de abogados, o ahora de arqueólogos o antropólogos (y hasta expertos en espíritus ancestrales), lo complejo es que tenemos una gran diferencia con Estados Unidos: nuestro producto per cápita (ingresos de las familias chilenas) es apenas el 40% del de Estados Unidos, y la tendencia es decreciente.
- Nos transformamos en un país de “obstruccionistas” mucho antes de alcanzar el desarrollo. Según Wang, el futuro dependerá de cuál de estas dos lógicas logre imponerse, o si el mundo encuentra una síntesis entre la velocidad de los ingenieros y la prudencia de los abogados. Chile necesita lograr ese equilibrio con urgencia. No podemos seguir dejando pasar proyectos de miles de millones de dólares mientras seguimos siendo subdesarrollados y con alto desempleo.
